¡¡Hola ricuras!!
Hoy os voy a hablar de uno de los valores más importantes para
mí, la amistad.
La palabra amigo la utilizamos mucho. Muchas veces nos
referimos a alguien como amigo y en realidad es solo un conocido. Es cierto que
estudiamos, vivimos cerca o trabajamos con esa persona y hablamos a veces con
ella o mucho todos los días, pero yo sólo podría clasificar con esa palabra a muy
pocas personas de mi alrededor.
En mi opinión, la amistad es sinónimo de amor, la amistad es
confianza, honradez, complicidad, comprensión. Supongo que vosotros sabréis de
que estoy hablando. Amigos verdaderos hay pocos. Amistad es un efecto recíproco
entre dos personas que no pertenecen a la misma familia, pero como si lo
fueran. Que no son tus hermanos de sangre, pero sí de corazón. Todos tenemos a
esa persona especial que con solo mirarla sabes si le ocurre algo, que sabes
que siempre va a estar para ti tanto en lo bueno como en lo malo, que te va a
apoyar siempre en tus decisiones y si estás perdido, hace que te encuentres,
porque te baja los pies a la tierra. Puede que aparezcan en tu vida al
principio o incluso encontrarlas en el camino, pero desde el principio sabes
que va a estar para ti siempre.
Seguro que habéis experimentado esa sensación de
tranquilidad que te transmiten, que no hace falta estar hablando todo el rato
con ellos, que los silencios también hablan. Y que todo eso que dicen que la
distancia es mala para la amistad son simples leyendas, porque la verdadera
amistad dura para siempre, porque no hace falta verse todos los días para saber
que el otro estará a tu lado sea como sea. Es un amor incondicional, de lealtad
y de franqueza.
Puede que tengamos muchos amigos, pero al contar los
verdaderos nos sobrarían dedos de las manos.
La amistad es algo muy grande, un regalo que no debemos
desperdiciar y que tenemos que elegir con quien compartirlo.